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Aquí como allá por Ricardo del Carmen

Foto de la página Cartel

Aquí como allá

Por Ricardo del Carmen

De Colombia se pueden decir muchas cosas. La violencia sistemática y generalizada que han padecido desde hace décadas ha dejado un sinnúmero de enseñanzas sobre la manera en que se podrían abordar los asuntos violentos en otros gobiernos/entidades. Aunque mucho de los esfuerzos por la recuperación de la memoria histórica es institucional, la respuesta del gobierno fue, realmente, obligada. El trabajo de la sociedad civil, su presencia, su denuncia constante, el empuje de los problemas a las arenas públicas lograron poco a poco, que las demandas fuesen atendidas.

En estos trabajos están consultorías como Codhes que, a través de un registro independiente, logró demostrar que las cifras oficiales sobre el desplazamiento forzado interno eran muy inferiores a los eventos que en realidad se presentaban. (La violencia: el enfrentamiento constante entre liberales y conservadores inició el desplazamiento de miles de personas, luego, para protegerse, se organizaron en grupos que después formaron las guerrillas. Por si a alguien, como al gobernador, se le ocurre minimizar lo que pasa en Chilapa, Guerrero.) Aquí también están los trabajos de Rostros Urbanos: un grupo de jóvenes que con un micrófono y unas bocinas intentan prevenir que los jóvenes se enfilen en el narco. Rostros Urbanos ha descubierto que muchos de los que quieren gritar sólo desean decir ya basta. Hablan con los jóvenes, con sus familias, intentan convencerlos de que otra manera, alejada del crimen, es posible. No obstante, el camino está plagado de obstáculos, amenazas, de sangre derramada. Aquí también está Ojo al Sancocho: una iniciativa de cine comunitario que comenzó a trabajar con los niños en condiciones de pobreza y de violencia intrafamiliar; impartieron talleres de video, composición, de fotografía; luego los soltaron a grabar, editaron y el trabajo de los niños fue trasmitido por la televisora local. Ojo al Sanchoco ha ganado un premio India Catalina a mejor producción de canal comunitario, es decir, un premio a lo mejor de la televisión en Colombia, sí, hecho por niños, indígenas, desplazados.

Para quienes dicen que el arte o la cultura no salva, pueden acercarse a iniciativas civiles y darse cuenta que, de manera directa e indirecta, muchos han sido salvados por el arte, han encontrado una posibilidad distinta en medio de una realidad convulsa, que oprime. No ha sido la política del gobierno (el festival de cine comunitario, Ojo al Sancocho tiene problemas para realizarse porque el gobierno, como aquí, en todos lados, dice que no tiene recursos para apoyar estas iniciativas), sino de mujeres, hombres, niños, adultos en busca de una mejor manera de vivir, una alternativa, una válvula de escape.

Aquí se intenta, pero creo que mal, llenar de murales la ciudad no contribuye a la apropiación del espacio público, a menos que sea la gente quien, en colaboración con el artista, aprenda a pintar. Que encuentren en la pintura (como en otro arte) una manera de inspirarse y ser capaz de inspirar a otros. Hoy más que nunca sirve de poco, como decía Lésper, darle a un grupo de niños tres botes de pintura para que hagan grafitti; es mejor que se financien iniciativas en donde aquellos que quieran, puedan aprender sobre composición, gramática, métrica, ritmo, sonidos, armonía. Ahí está ya la escuela de iniciación artística; ahí estaban los talleres de creación literaria, los de cine, los de artes plásticas; ahí está campo y el semillero. En esta materia, y a dos meses de la visita del alcalde a Colombia, habría que preguntarle qué política/estrategia/línea de acción se implementará en materia cultural como resultado de su visita. Desde nuestro lado, queda seguir empujando, usar el hilo de la voz, para continuar denunciando, hacer efectivos nuestros derechos.

Aquí como en Colombia todas las violencias duelen. Pero aquí como allá, la violencia más difícil de superar no es la de que proviene de las guerrillas, o de los grupos criminales, sino la violencia estructural: auspiciada por los gobiernos, fallas intencionales de sus sistemas, el contubernio, la inasistencia social intencionada… la necropolítica.

Foto de portada tomad de: http://cartelurbano.com/arte/ojo-al-sancocho-le-esta-dando-otra-cara-ciudad-bolivar

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