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El Traspunte

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La valorización del teatro acapulqueño en su día mundial

Por Solón Vargas Barrera

“A través del teatro, no sólo hablan sus creadores,

sino la sociedad de su tiempo”.

Víctor Hugo Rascón Banda.

(Dramaturgo mexicano. 1948-2008).

El pasado lunes 27 de marzo, integrantes de la comunidad teatrista y cultural del puerto de Acapulco festejó en pleno zócalo del puerto el día mundial del teatro, ante decenas de asistentes, quienes disfrutaron y aplaudieron las puestas en escena, lecturas dramatizadas, performances y números de danza que se representaron durante el evento que tuvo una duración de casi cinco horas.

Resulta curioso que el programa se organizó con tres días de anticipación; a partir de quien escribe esto para ADN Cultura buscara la nota semanal y preguntara en redes sociales quiénes celebrarían la fecha. Al acto se sumaron inmediatamente los teatristas Manuel Maciel y Lucero Castro; quienes convocaron, y los compañeros teatristas comenzaron a sumarse. Un día antes la programación estaba lista por parte de Lucero Castro, quien además gestionó ante la Dirección de Cultura la logística y equipamiento del escenario del zócalo. El evento fue exitoso, demostrando que la unión hace la fuerza y potenciando uno de los principales valores que promueve el teatro: la solidaridad y el trabajo de equipo.

Ahora bien, ya que todo ha concluido, es conveniente reflexionar sobre el asunto a manera de evaluación final, ¿por qué se celebra anualmente el 27 de marzo el día del teatro en el mundo? ¿Cuál es el propósito? ¿De qué nos sirve festejarlo en Acapulco?

De acuerdo con los datos que publica en su página oficial la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Día Mundial del Teatro se instituyó en 1961 por el Instituto Internacional de Teatro (ITI), organismo de la UNESCO, y se celebró por primera vez el 27 de marzo de 1962; desde entonces, cada año se celebra en más de cien países y se aprovecha la fecha para resaltar la contribución que el arte aporta para el entendimiento entre culturas distintas, pero también, con el objetivo de promover la disciplina escénica en todo el mundo. Así como permitir al sector del teatro promover su trabajo a gran escala impulsado la asistencia del público en general a los teatros en el mundo, para que los líderes de opinión y políticos sean conscientes de su importancia y lo valioso de este arte para la ciudadanía.

Uno de los actos más representativos es la circulación del Mensaje Internacional, o también llamado Manifiesto, que tradicionalmente es escrito por una personalidad de reconocido prestigio en el mundo del teatro, el manifiesto se traduce a más de 20 idiomas y es leído para decenas de miles de espectadores antes de las representaciones en teatros de todo el mundo. Este año, la encargada para emitir el mensaje fue Isabelle Huppert, una de las actrices francesas con más fama internacional, quien reflexiona sobre los valores que promueve el teatro al afirmar que:

“El teatro para mí es el otro, el diálogo, la ausencia de odio. La amistad entre los pueblos. No sé ahora mismo qué significa exactamente, pero creo en la comunidad, en la amistad de los espectadores y los actores, en la unión de todos a los que reúne el teatro, los que lo escriben, los que lo traducen, los que lo explican, los que lo visten, los que lo decoran, los que lo interpretan, incluso, los que van. El teatro nos protege, nos acoge…”

En este sentido, es fundamental entonces que la comunidad teatrista de Acapulco y del estado de Guerrero apelemos por las palabras de la actriz, de nada nos sirve ser excluyentes y convenencieros, y menos entre el propio gremio; debemos crear lazos que nos unifiquen aún más sin perder el sentido de la diversidad, hay que buscar el diálogo para comprendernos, haciendo a un lado la convicción aquella del “Yo tengo la razón” para abrazar la solidaridad y pasar al “Entiendo por qué tienes esa visión del mundo”.

Esto no significa que se deba renunciar a los propósitos personales, significa ponerse en los zapatos del otro, porque cuando uno comprende al otro se puede encontrar un punto en común y es más eficaz encontrar soluciones a las diferentes problemáticas que enfrenta el teatro. A esto se le llama sensibilidad, ¿cómo vamos a sensibilizar al público mediante nuestro trabajo, si no nos sensibilizamos primero nosotros? No hay que olvidar que el teatro fomenta no sólo valores estéticos, históricos y filosóficos; también fomenta valores éticos, morales e ideales, el trabajo en equipo.

Los políticos nos conocen bien, saben de la situación separatista por la que atraviesan no sólo de los teatristas, sino también de la comunidad cultural en general, por eso nos desprecian y buscan la separación que tanto les conviene. Con esto puedo decir entre líneas que el enemigo no está entre nosotros, sino allá afuera y hay que resistir y hacerle frente con nuestro trabajo, apoyándonos uno al otro; enfocándonos en aportar y proponer una mejor vida a la sociedad de nuestro tiempo.

Que sirva pues este día mundial del teatro de pretexto para hacer un llamado de unidad entre la comunidad y exigir a las instituciones de cultura de los tres niveles de gobierno, programas que promuevan y divulguen el teatro para formar público, la investigación teatral; así como programas para la creación y formación artística que contribuyan al desarrollo cultural de nuestra ciudad, estado y de nuestro país.

¡Qué viva el teatro!

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Espectador en el día mundial del teatro Foto: Aketzalli Pérez López

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