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En la mirada de México, videojuegos y cine.

Bandera mexicana

Algunos se parecen, otros…

Por: Ricardo Garrido

Siempre he pensado, que es interesante, cuando en un medio, sea cine, literatura, teatro, etc. Nos representan, como país, en locaciones y costumbres. Es algo en lo que me fijo mucho, cuando eso ocurre, creo que de alguna manera, “la forma”, dicta, a que también, en que fuera de nosotros los mexicanos, establecerlo, con múltiples ejemplos de los que se me vienen a la mente, como reciente, oportuno y de la época de oro, en el aspecto de la cinematografía.

Los olvidados.

Los heroes, la gente.

Por lo menos, aquí en este escrito, elaboraremos en varias instancias, desde como cineastas, mexicanos o no, y todo tipo de creativo, en industria, alguna vez vio a México, sigue viendo, como esa construcción, en algunas cuestiones se mantiene y en otras, bueno, consigue vislumbrar a áreas inexploradas, o el qué sería.

Si prestamos atención, en ese primer ejemplo, Buñuel, con “Los olvidados (1950)”, nos presta un México, muy particular, en donde el trabajador, el obrero, y el pueblo en ojo, se asoma. Es decir, es un México más carnal, más humano, en la extensión de la palabra, y lo que propia implica. Y es interesante aquello pues, aunque con cierto alarde a lo que un extranjero como él, español, para ser exactos, puede entender que en ese contexto, de cambios, su técnica, nos vira a comprender, un poco, a considerar al otro, en este espacio de tempestad, un tanto difícil, con la delincuencia y rebeldía se muestra, con esa decadencia nata, y sin más, un perímetro en donde sí existe la fortuna, sólo es razón de concentrarse, y aparecerá.

Amores Perros

Gael, en su segundo filme, como Octavio.

Como pueden notar, estoy utilizando ejemplos, claros, conocidos, y un porciento de aceptados, que regresan en el tiempo, y marcan épocas exactas. Aquí, estamos en los 2000´s, pero con una denotación, todavía un tanto noventera, en donde, Iñárritu, consigue, pienso, edificar un México, CDMX, en ese tiempo, el DF, o Distrito Federal, que por lo menos en ese cuadro, investigativo, se centra, en los bajos mundos de las bandas, las peleas, y la criminalidad, y fuera de que si es bien retratado o no, es un México, frío, contemplo, pues sinceramente, aunque si más acercado a la realidad, pues así Alejandro, siempre ha sido, realista, aterrizado, un México, mundial, en donde ya no es un cero a la izquierda, sino que gracias a esta cinta, y como muchas más, marcaron un estilo, un legado, original, y geográfico.

Gueros

Maquina en el tiempo.

Güeros (2014), de Alonso Ruizpalacios, es de lo más reciente que tenemos, en donde, de hecho, es un regreso, pues se ambienta en el transcurso a los 2000´s, y es curioso, porque conscientemente, y a pesar de eso ser un reto, uno no nota la diferencia, está muy bien lograda, y es bastante nostálgica, aunque fuera de aquello, de esos recuerdos que con los lapsos, se ve maleado al antojo, pero un antojo rico, que aunque, sí puede caer en pretensiones, en más razones de narrativa, y realización, como tal, el México que nos brinda, es uno joven, de filosofía, de fugacidad y mutación.

Man on fire

Denzel, en el elemento.

De mis películas favoritas, Man on Fire (2004), de esas que gracias a mi padre, descubrí, pero sí, con un México, rápido, un poco, el que vivimos en esta ciudad, textualmente, reconocemos, pues es uno que es grande, que muestra, la Diana Cazadora, Paseo de la Reforma, o partes del Centro Histórico. Opulento en locaciones, que explota, en una serie de casi entender, por un gringo, Tony Scott, que en su ritmo veloz, nos da en capacidad y volumen, un firmamento espiritual, pero sobre todo, en temáticas, a lo, virtuoso.

Spectre

La mejor escena en la película, hay que admitirlo.

La película, que incluyo en ella un fenómeno, que ahora ya no lo es, pues en esa permeada, visión folklórica, hemos adoptado, ya por dos años, en la capital. Usando literalmente, props de la película, desplegando el humor, gusto, y bailes con pasos de calaca, que la película nos narra. Es de esos casos, en donde la pantalla superó a la realidad. Así que Spectre (2015), es de esos casos, en donde, en un mundo actual, básicamente, pudiéramos decir, ahora, que es el tal cual, sólo que con secuaces de poca monta y villanos que cuentan sus planes, todo gracias, a celebrar en su intro, un hito, de la cultura mexicana, el día de los muertos.

Miss Bala

Memorable, hasta la espina.

Miss Bala (2011), de Gerardo Naranjo, nos refleja un México más dinámico, un poco al estilo Hollywood, pero que en plano secuencias, estilo Alfonso Cuarón, vamos siguiendo a la protagonista,  Laura, con escenas de alto impacto y calibre, que exhiben un México peligroso, señalado a lo crítico, en su detalle, acercamiento, expuesto a lo íntimo. En donde , en esta situación, cualquiera, prometidamente, puede sentirse en esa viaje, identificado, pues a cualquiera puede ocurrirle. Así que, lo denominaría como un México aterrante, perceptual y comunicado.

Los caifanes

El equipo, el grupo.

Los caifanes (1966), de Juan Ibáñez, un clásico, adelantado a su era, pues es un México, divertido, atrevido, explorativo, como ocurrente. En locaciones como lo son el Zócalo, en donde se dice que un su mayoría fue filmada sin permisos, muestra un México, sin tantas restricciones, pero con vicios, sí, pero sobre todo psicodélico, con influencias, altas en la estratosfera, juvenil, que se veía, un tanto indistinta, hacia donde encaminaba su futuro, no es que sea un México perdido, en cambio, es un México, que gatea, pero que en esa inocencia, muestra las partes no oscuras, a lo mejor y ni existían, la verdad no lo sé.

Apocalypto

El detrás del detrás.

Apocalypto (2006), de Mel Gibson. Creo que una cinta, menospreciada, pero creo que mucho tiene que ver, que nosotros mismos nos dimos cuenta, que otro gringo, contó nuestra historia, y me he dado cuenta que cuando eso pasa, pues no es la primera veznos molestamos, y es entendible, pero es que nadie nos va a estar esperando, es al revés, se trata de ponerse las pilas y hacer cosas. Pero bueno, dejando eso a un lado, menospreciada, porque aunque se juzga mucho, por varios historiadores clásicos, que no era tal y cual, como la desempeña la película, la historia real, por lo menos es un intento, considero, a entender las raíces, que en un fin es muy interesante, ver de donde provenimos, sea o no real, como en los libros, es casi un mito, pero esta vez, tenía cierto objetivismo gracias a su naturalidad, materialista, tangible.

La ley de Herodes

Desértico.

La Ley de Herodes (1999), de Luis Estrada, o la ley del más fuerte, prácticamente, nos indica un México, político, un México, icónico, que se está estableciendo, por lo menos en esa provincia alejada, donde el personaje principal llega, y spoilers, la multitud lo vela, o mejor dicho llevado a la hoguera, casi, el punto final siendo que es un México, fuerte, un México de ideales, un México que no se deja, en las buenas y malas.

Heli

Dame 1, dame 2…

Heli (2013), de Amat Escalante. Un México , raro, que sí es pero no es, es así, como es esa cinta para mí, pues es el México, de la violencia por la violencia, ultraviolencia, de la guerra contra el narcotráfico, de un encuadre, amplio, de un México militarizado, movido, confuso, de lleno de conspiraciones, de estelas a poner la piel chinita.

Como agua para chocolates

Classic.

Como agua para chocolate (1992), de Alfonso Aráu. Película, que la verdad me cae muy gorda, pero es por gustos personales y complejos, no obstante, hay que saber ver lo clásico y básico, en donde nos colinda con un México más conservador, no provocador, culto, literario, de la vida campirana. Un México sin tanto revuelo, sin tantos enredos o perturbaciones, un México instituido, en el día y la noche, en la poca luz, y la familia, en su música, como próxima revolución, ¿el inicio del fin? ¿Quién sabría decir?, así, nosotros.

Ahora, a la era digital

GRAW

Surreal.

Y el que inicio, la plática interna, para realizar este documento, Ghost recon: Advanced Warfighter (2006). El estar, parado con tu rifle, por delante, con el Ángel de Independencia, con su altura empírica, tienen que entender que resulta, polémico, y lo fue en su momento, recuerdo bien los noticieros, hablando del lanzamiento del juego, en donde en terreno mexicano, los estadounidenses venían a combatir a una fuerza, en agrupación como guerrilla, y recorrerías, lugares como la Plaza de la Constitución, Calzada Tlalpan o la Zona Rosa, o el Castillo de Chapultepec, digo ¡Wow!,  y lo mejor es que, como diría todo buen mexicano, con buen ojo, dan el “gatazo”, ese sentimiento de que cumplen con los requisitos, de que son miniaturas de la realidad.

AC: Black Flag

A la vista.

Tulum, deconstruido. Ésto, en Assassin´s Creed IV: Black Flag (2013), de Ubisoft, en donde estos visionarios de legendarios, “locales”, nos ilustran en el período pirata, del siglo dieciocho, en el reinado de oro del Caribe, en donde esta locación Mexicana, selvática, cubre peculiares, estratos, de misterio, de descenso, de libertad, y soledad, no maniobrada.

RDR

Esto se va a descontrolar.

De mis videojuegos favoritos, Red Dead Redemption (2010), de Rockstar Games. En donde los creadores, del término open sandbox, engendraron un México, de forajidos, en la división, donde casi ni existían, de barreras inconclusas, pero un México de fases y ciclos, apunto de estallar.

Goldeneye 007

Los recintos.

Nivel “Aztec”, en Goldeneye 007 (1997), de la N64. En donde a lo mejor no hay mucha narrativa, pues sólo sirve como zona de combate, para el multijugador, pero que se ladea a reflejar, un México enigmático, interrogado al cifrado, que en sus paredes se cubre de un pormenor posterior, a que claramente, había una sociedad, levantada, urbanizada, con todo y acueductos, y pasillos mortales.

AC III: Liberation

Frondoso.

Chichén Itzá en Assassin´s Creed III: Liberation (2012), en donde la protagonista, está bajo la búsqueda de respuestas, rodeada de las pirámides mitológicas, en un México ya colonizado, con remanentes, fidedignos, en un México, de labor esclavista, de vestigios destruidos.

Call of Juarez: The Cartel

Tacto y modales.

Con un México, Call of Juarez: The Cartel (2011), como el de las películas, locuaz, western e inducido a la injusticia. Un México caracterizado, a la continua baja de casualidades, en el intermedio de balaceras, y enfrentamientos. Un México, que entre el barullo y rufián, sabe que la víctima, no es ni más ni menos que sus habitantes.

THPS2

Olé toro.

Tony Hawk: Pro skater 2 (2000), de Activision/Neversoft. En donde se apunta a erigir, el parque de patinetas, más, pero más, voluble, en una Plaza monumental de toros, que tiene que verse, a lado del increíble soundtrack, el cielo, llego para quedarse. Un México, tradicionalista, un México irónico, un México, satírico. Un México, México.

Bandera mexicana

Al grito de guerra.

Hemos, ahora sí, llegado a la meta, ¡felicidades! Lograste leer este artículo extremadamente largo, ¿a lo mejor? Que yo escribí, pero espero que haya sido de su interés, yo me divertí mucho, la verdad, al hacer las conexiones, y al tratar de definir, como es que se ha visto nuestro México, por lo menos, a lo largo de algunos casos populares, y hayamos aprendido algo nuevo. Pero lo que más me da orgullo, es pertener a esta nación, y no otra, México, y ser parte de esta mezcolanza emigrada, diversificada, que con todo y todo, los problemas que contamos, México, es todo lo aquí descrito, todo lo aquí expresado. Cuna de cultura, cuna de vida, cuna, del ombligo de la luna = México, literal, México en Náhuatl, México en su génesis, México eternamente.

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