Acapulco Ensayo Narrativa Ficción Recientes

El primer festival de ficción criminal en Acapulco.

12 escritores de NOir

Festival Acapulco Noir

Por  Edna Rodríguez.

En definitiva, no es un evento hecho al vapor. El Primer Festival Acapulco Noir, léase, primer festival de ficción criminal, con dos fechas únicas (12 y 13 de noviembre), se realiza con el apoyo de las secretarías de la cultura federal, estatal y del ayuntamiento, así como del Sistema Nacional de Creadores de Arte, entre otros, como el Centro Cultural Domingo Soler que es sede de este programa.

   Los organizadores se anotaron un diez al entregar al público una “Antología de Narrativa Negra I”, de forma gratuita y con textos de los doce escritores que han sido invitados (cuya edición queda a cargo de Iris García Cuevas, coordinadora también de dicho Festival). La portada merece una mención especial, pues además, es la imagen publicitaria de este evento. Diseñada por Abigail Medina, presenta a los invitados de honor, es decir, a los escritores, tal como si fueran personajes peligrosos y desafiantes que visten atuendos negros detrás de una cortina de humo y un fondo negro, algunos de ellos, portando armas de fuego. Es todo un cartel -y un cártel- de la ciencia ficción.

14705778_325546634493252_9010220227443755868_n

   Fernando López, uno de los invitados extranjeros, y a la vez, organizador del Encuentro Internacional de Literatura Negra y Policial, “Córdoba Mata”, ve a este Festival como un hermano de aquel Encuentro que realizan en Argentina, y que pudiera incluirse a una red internacional que gana terreno en Colombia donde el fin es el mismo, reunir escritores de novela negra para generar la reflexión.

   A propósito, por cierto, una mujer del público comentó con buenas palabras que ella —en realidad, al igual que muchas personas del público—, es desconocedora de este género, pero que entiende la realidad como una novela negra donde cada individuo podría contar un capítulo. Esta noción, a mi parecer acertada, es parte del clic, del porqué varios de nosotros que habitamos un puerto con violencia, nos dimos cita ante un reportorio de escritores que, de acuerdo con la publicidad, son destacados en su hacer, lo que no creo que alguien vaya a objetar, pero cuyos nombres por sí mismos no son referentes en nuestras cabezas, como ahora que los conocimos.

   La pregunta formulada por Martín Solares parece el quid de la cuestión: Cómo escribir novela negra sin replicar la nota roja. En otras palabras, cómo hacer de la realidad criminal una ficción.

   Se da por sentado que el periodismo y la ficción criminal se hermanan pero a la vez son cosas distintas. Esto me hizo pensar en un amigo, periodista de la nota roja, que aseguraba que una de las razones por las que seguía en este oficio era por la oportunidad que tenía de contar historias dándole la vuelta al amarillismo. También pensé en un cronista sinaloense que hacía reír a sus lectores, pero que alguna vez confesó que se dedicaba a escribir historias completamente basadas en la realidad, sólo que tenía que hacerlas pasar por ficción para poder escribirlas… Es así como entiendo el comentario de Imanol Caneyada quien pone el dedo sobre el humor como una herramienta y una característica muy peculiar del escritor latinoamericano para sobrellevar el ritmo de la novela negra.

   Federico Vite, obligado a la cita, por ser el único escritor acapulqueño invitado en el Festival —que a su manera, nos relata su propio “capítulo”—, menciona que cuando él escribe no está pensando en etiquetas, pero que al terminar su obra, tiene que hacerlo para que encaje en algún concurso de literatura. Así cuenta que “Bajo el cielo de Ak-pulco” es premiada como novela negra en 2013. “La violencia es un modo de relacionamos”, sentencia Vite, como cuando el niño le jalonea una trenza a su compañera, entre otros tantos ejemplos que cita, para que nos demos cuenta de que nos guste o no, así es.

img_5839-2.jpg

   Un caso similar nos comparte su par, Cesar Silva, escritor de Tijuana, que apropósito lo juntan con Vite, para charlar sobre cómo escribir en ciudades habitadas por la violencia.

   Silva cuenta que alguna vez cuando escribió una historia sobre un vampiro –cuyas víctimas tenían que ser mujeres–, un periodista se acercó a él y le hizo el comentario de que era una buena puntada tomar esta figura (la del vampiro) para hacer una alegoría de lo que ocurría con los feminicidios en la frontera. Sin embargo, el escritor recuerda que así no fue como había pensado su obra. Por lo tanto, concluyó que muchas veces se vive la violencia sin estar en un estado consciente de la misma, sino que la subsumimos en nuestras acciones de forma inconsciente, o eso fue lo que le entendí con el ejemplo que dio al caminar de noche sobre una calle en la que vienen en sentido contrario dos cuerpos humanos, y que, por instinto, nos dice, nadie se pone a pensar si seguir o no por ese camino, sino que inmediatamente se le da vuelta a la calle para no pasar a su lado.

   Este tipo de conversaciones, pues, son las que hubiera preferido que se suscitaran in crescendo, en amabilidad al público mayoritario que como dijo una joven es virgen en esta lectura. Ya que seguir una charla hilarante como la que sostuvieron Fernanda Melchor e Iván Farías, de este lado del público, se aprecia más como una buena intención de compartir su sapiencia, tal como la nombró un señor del público.

   Como comentó un compañero, Miguel Benítez, este Festival tuvo la ventaja de ser unitemático, propiciando así que los mismos participantes fueran al mismo tiempo público de los demás invitados, a diferencia de otros eventos literarios donde terminan su ponencia y se van. Aquí en cambio se entremezclaron con un público neófito que se lleva a casa una Antología que quizás lo haga volver a este Festival.

 

 Ilian a Olmedo, Blanca Athie, José Dimayuga, Ivan Farías, Iris García Cuevas Ñ., Vicente Alfonso, Fernando López y Federico vite

Ilian a Olmedo, Blanca Athie, José Dimayuga, Ivan Farías, Iris García Cuevas Ñ., Vicente Alfonso, Fernando López y Federico vite

Leave a Comment