La compraventa del Palacio Nacional

Se trata de uno de los símbolos de poder más emblemáticos de México; actualmente es la residencia oficial del Presidente de la República

Palacio Nacional
El Palacio Nacional, ubicado en el corazón de la Ciudad de México

Hay edificios que con el paso de los años se han convertido en inmuebles icónicos o momentos de toda una sociedad, tal es el caso del Palacio Nacional, ubicado en la Ciudad de México, que desde su fundación ha sido el epicentro de la escena política, social y económica del país. El inmueble que se construyó para ser morada del conquistador Hernán Cortés, también acobijó a virreyes y diplomáticos de la España de Fernando VII, hasta ser al día de hoy la residencia oficial del Poder Ejecutivo.

En el mes de enero de 2012 fue localizada en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid la escritura de compraventa de los inmuebles donde se edificó el antiguo Palacio de los Virreyes de México, hoy Palacio Nacional, ubicado en la popular plaza conocida como “El Zócalo” de la Ciudad de México. El descubrimiento se realizó por encargo del Gobierno mexicano y contó con la ayuda de la señora Teresa Diez de los Ríos, directora del mencionado repositorio.

Después de la caída de la Gran Tenochtitlán, ocupada el 13 de agosto de 1521, día de san Hipólito, Hernán Cortés ordenó desde la villa de Coyoacán la reconstrucción de la ciudad asolada por tantos meses de asedio y procedió a llevar a cabo el correspondiente reparto entre los miembros de su hueste de los solares donde habrían de edificar sus respectivas casas. Para ello contó con la inestimable ayuda del alarife Alonso García Bravo, quien se encargó de trazar la nueva ciudad.

Años después, como recompensa a su empresa, el emperador Carlos V, mediante Real Cédula dada en Barcelona el 27 de julio de 1529, concedió a Cortés los terrenos donde se habían levantado las llamadas “Casas Nuevas” de Moctezuma II, el célebre emperador de los mexicas, que lindaban “por la una parte, con la Plaza Mayor y con la calle de Extapalapa, e por la otra, calle de Pedro González de Trujillo e de Martín López, carpintero, e por la otra, calle pública que baja por las espaldas”.

Escritura compraventa Palacio Nacional

Cortés vinculó a su mayorazgo estos terrenos y el edificio que mandó edificar en ellos para que le sirvieran de residencia. A su muerte –ocurrida en 1547 en Castilleja de la Cuesta- pasaron a su hijo Martín Cortés, el legítimo, II marqués del Valle de Oaxaca, quien los poseyó en propiedad hasta enero de 1562, cuando el rey Felipe II, interesado en que los virreyes de la Nueva España y los oidores de la Audiencia de México contaran con un edificio propio y digno, tanto para vivir como para despachar los negocios públicos a su cuidado, se los compró por 34,000 castellanos pagados por las cajas reales.

La transacción se llevó a cabo en Madrid, donde entonces residía Martín Cortés, levantándose la escritura correspondiente el 20 de enero de 1562 ante la fe del escribano Cristóbal de Riaño. Este el documento localizado, de sumo interés, dado que, como toda escritura notarial, remite a los antecedentes tanto de los inmuebles como de la operación realizada, aportando en las cinco hojas y media que lo integran interesantes noticias acerca del periodo inmediato posterior a la conquista de México-Tenochtitlán.

DEL VIRREINATO A LA REPÚBLICA

Dos días después, mediante Real Cédula del rey Felipe II, se informó de la operación de compraventa al virrey de la Nueva España Luis de Velasco, el Joven, a efecto de que se procediese a la toma de posesión de los inmuebles adquiridos. En consecuencia, el día 19 de agosto de 1562, ante el alcalde de la Ciudad de México, Juan Enríquez –en representación de la Ciudad e hijo del conquistador Francisco Rodríguez Magariño- y en presencia de Pedro de Ahumada Sámano, gobernador del Estado y el marquesado del Valle de Oaxaca, tomaron posesión de los inmuebles los oficiales de la Real Hacienda Fernando Portugal, veedor, y Ortuño de Ibarra, tesorero.

Escritura compraventa Palacio Nacional

Desde entonces se aposentaron en los edificios construidos al efecto de los virreyes novohispanos, sus respectivas cortes, los oidores de la Audiencia de México y demás oficiales reales. Aquí estuvieron hasta el 27 de septiembre de 1821, cuando se consumó la Independencia de México. Ese día, desde su balcón principal, el último capitán general de la Nueva España, Juan O’Donojú, contempló cómo las tropas del Ejército Trigarante, con Agustín de Iturbide a la cabeza, desfilaban por la magnífica plaza de la Constitución, llamada así en honor a la Constitución de 1812, para consumar la independencia de México.

Transformado en Palacio Imperial de México en dos ocasiones –durante los imperios de Iturbide y de Maximiliano- y después y hasta nuestros días en Palacio Nacional, el edificio construido en los solares adquiridos por Felipe II para sus virreyes continúa siendo el centro de la vida política de los mexicanos, y aun cuando ya no residen allí los presidentes de la República, sigue siendo la residencia oficial del Poder Ejecutivo Federal de México.

El día 16 de marzo de 2012 las autoridades del archivo General de Protocolos de Madrid y el notario designado por el Colegio de Notarios de Madrid hicieron entrega a los funcionarios de la embajada de México de la copia certificada de la escritura localizada en una sencilla pero emotiva ceremonia.