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Víctor y Ruvén llevan a Guerrero un flamenco de mestizaje con fagot y baile | Entrevista

Víctor y Ruvén llevan a Guerrero una propuesta de flamenco contemporáneo que une baile, música y el singular fagot flamenco, como parte de su primera gira por México.

Víctor y Ruvén se presentan en el escenario; ella baila flamenco mientras él interpreta el fagot durante su gira por México.

Víctor y Ruvén: el flamenco como encuentro entre culturas

ADN Cultura presenta en exclusiva una conversación con Víctor y Ruvén, el dúo español que explora nuevas posibilidades del flamenco a través del encuentro entre el baile y el fagot flamenco. En esta entrevista, ambos artistas hablan sobre el origen de su propuesta, su primera gira por México y el significado de comenzar este recorrido en Guerrero, además de compartir su visión sobre el mestizaje cultural, la creación artística y los nuevos caminos que puede tomar esta tradición.

        Ruvén, vuestra propuesta destaca por desarrollar un lenguaje artístico propio en torno al flamenco, incorporando el único fagot flamenco del mundo y una forma muy particular de entender el baile. ¿Cómo nace esta manera de crear y qué buscáis transmitir con ella?

Nuestra propuesta nace de una historia muy personal y de un proceso de búsqueda que comenzó mucho antes de que existiera Víctor y Ruvén. Cuando decidimos emprender este camino juntos, hace poco más de un año, ambos desarrollábamos nuestras carreras por separado, pero, casi sin darnos cuenta, fuimos descubriendo que compartíamos una misma forma de entender el arte: como una extensión de nuestra propia consciencia. Poco a poco dejamos de sentir el flamenco únicamente como una disciplina artística para convertirlo en una forma distinta de observar el mundo, de comprendernos a nosotros mismos y de inspirar a quienes nos rodean. El proceso de irnos conociendo nos fue transformando tanto como artistas como personas. Dejamos de pensar como un músico y un bailaor para empezar a construir un lenguaje único, donde el movimiento también compone y la música también baila.

Si tuviéramos que remontarnos al origen de todo este camino, tendríamos que viajar hasta 2017, cuando nació el fagot flamenco. Surgió a raíz de una profunda crisis existencial. Después de muchos años de formación y de dedicar mi vida a la música clásica, sentí que había algo que no terminaba de representarme. Veneraba profundamente ese mundo, pero necesitaba encontrar un camino con el que realmente me sintiera identificado. Siempre había compuesto con un lenguaje muy cercano al flamenco y comprendí que aquella podía ser la oportunidad de dar sentido a todo lo vivido hasta entonces. Mi sueño nunca fue ocupar el lugar de otros grandes fagotistas; era poder interpretar mi propia música, convertirme en solista y liderar un proyecto que hablara con una voz auténticamente mía. Por eso, el fagot flamenco nunca consistió simplemente en tocar flamenco con un instrumento poco habitual. Consistió en aprender a sentir el instrumento como una parte de mi propia alma. Durante casi una década fui transformando su sonoridad, desarrollando nuevas técnicas interpretativas e incluso modificando aspectos de su propia construcción para que pudiera expresar exactamente aquello que llevaba dentro. No buscaba sonar diferente; buscaba dejar de sentirme una copia y encontrar, por fin, mi propia voz.

Fue entonces cuando apareció Víctor, justo cuando sentía que toda aquella investigación había finalizado de alguna manera. Yo llevaba muchos años soñando con que el movimiento formara parte de mi música, y él apareció para darle cuerpo a todo aquello que hasta entonces solo existía en mi imaginación. Poco a poco fuimos entendiendo que ya no estábamos construyendo únicamente un espectáculo, sino una manera completamente nueva de crear juntos. Así nació Víctor y Ruvén. Hoy sentimos que nuestro proyecto es mucho más que una compañía o un dúo artístico. Es una forma de entender la vida, el amor y el flamenco. Es el lugar donde confluyen nuestras inquietudes, nuestros sueños y nuestra manera de habitar el mundo.

Al final, lo que buscamos transmitir es precisamente eso: que el arte solo tiene sentido cuando nace de un lugar verdadero. Nunca hemos querido ser originales por el simple hecho de ser diferentes. Lo único que hemos intentado es ser profundamente honestos con nosotros mismos. Creemos que cuando uno encuentra su propia voz y crea desde la verdad, inevitablemente termina conectando también con la de los demás.

Guerrero, el inicio de una nueva etapa

        Víctor, después de presentarse en España, Portugal, Irlanda e Italia, ¿qué significa para ustedes que Guerrero sea el punto de partida de su primera gira por México y cuáles son sus expectativas del público mexicano?

Para nosotros tiene un enorme significado. Es cierto que anteriormente habíamos tenido la oportunidad de actuar fuera de España, pero siempre fueron actuaciones puntuales o colaboraciones concretas. Esta es la primera vez que emprendemos una gira internacional concebida como un proyecto artístico completo, con diferentes espectáculos, conferencias y encuentros educativos. Además, esta gira llega en un momento muy especial, apenas unos días después de cumplir nuestro primer año compartiendo escenario como compañía. Y que todo comience en Guerrero lo convierte en un recuerdo que nos acompañará siempre.

México era el país con el que soñábamos dar este paso. Existe un vínculo histórico y cultural muy profundo entre México y España, pero además sabemos que aquí no solo el flamenco, sino el arte y la cultura en general se viven con un enorme respeto y una sensibilidad muy especial. Eso nos ilusiona muchísimo porque sentimos que el público mexicano no solo asiste a un espectáculo, sino que establece un diálogo muy sincero con los artistas. Esa forma de vivir la cultura hace que sintamos esta gira como una oportunidad de encuentro, mucho más que como una simple serie de actuaciones.

También es una gira muy especial porque ha sido completamente autogestionada. Ha supuesto muchos meses de trabajo contactando con teatros, festivales, universidades e instituciones desde Facsímil Flamenco, nuestro sello de gestión cultural. Somos una compañía muy joven y, precisamente por eso, queríamos demostrar que con trabajo, constancia y mucha ilusión también es posible construir un proyecto internacional desde la independencia. Creemos que los jóvenes no solo debemos aportar nuevas propuestas artísticas, sino también nuevas formas de gestionar la cultura y de hacer que los proyectos lleguen a lugares donde, en principio, parecía muy difícil llegar.

Siempre que viajamos, nuestras expectativas van mucho más allá de lo profesional. Lo que más nos apasiona de este proyecto es que nos permite conocer personas, convivir con otros artistas, descubrir nuevas formas de entender el arte y aprender de las culturas que visitamos. Estamos convencidos de que cada encuentro termina transformando nuestra manera de crear y de mirar el mundo. Ojalá esta sea la primera de muchas visitas a México, porque creemos que las relaciones culturales se construyen desde el intercambio, la escucha y el afecto. Nos encantaría que esta gira fuera el comienzo de un vínculo duradero con México y con toda la riqueza cultural que tiene por ofrecer.

Ruvén, en Chilpancingo presentarán dos espectáculos muy distintos: Mestizaje: Redescubriendo el mundo del flamenco e Inferencia: Zaguán del destino. ¿Qué encontrará el público en cada uno y qué los diferencia?

Aunque ambos nacen de una misma forma de entender el flamenco, son propuestas completamente diferentes y responden a dos necesidades distintas dentro de nuestro proyecto.

Mestizaje: Redescubriendo el mundo del flamenco es un espectáculo didáctico, participativo y pensado para toda la familia. Nació después de varios meses de un laboratorio pedagógico itinerante que desarrollamos durante el año pasado, donde fuimos investigando diferentes herramientas para acercar el flamenco a personas que, en muchos casos, nunca habían tenido contacto con él. Todo ese proceso de experimentación culminó el 25 de marzo de 2026, con el estreno de la primera propuesta escénica de lo que será una trilogía. En esta primera aventura, Vic, un intrépido explorador, y Ven, un científico tan brillante como despistado, invitan al público a descubrir los secretos del flamenco a través de una aventura repleta de música en directo, baile y, sobre todo, mucha participación. Es una experiencia inmersiva en la que niñas, niños y adultos dejan de ser espectadores para convertirse en protagonistas de un viaje que demuestra que el flamenco también se puede aprender jugando, riendo y compartiendo. Queríamos romper con la idea de que el flamenco es un arte complejo o reservado para especialistas y demostrar que cualquiera puede disfrutarlo cuando se acerca a él desde la curiosidad y la emoción.

Inferencia: Zaguán del destino, por el contrario, es una propuesta mucho más íntima y emocional. Es la evolución natural de nuestro primer espectáculo, Inherencia: Resonancias de nuestra niñez, que nació también como una especie de laboratorio creativo donde fuimos descubriendo quiénes queríamos ser como dúo y qué queríamos ofrecer juntos. Durante aquellos primeros meses cada actuación nos permitía aprender algo nuevo sobre nosotros mismos y sobre nuestra manera de entender el flamenco. Inferencia recoge precisamente todas esas vivencias y las transforma a modo de muestrario en una obra escénica. De alguna manera, es la consecuencia de todo lo que aprendimos durante ese primer año y una invitación a que otras personas y otros artistas también se atrevan a buscar su propio camino.

La obra habla del destino, de las decisiones que cambian nuestra vida y de cómo dos caminos aparentemente independientes terminan encontrándose para construir uno nuevo. Pero, más allá de nuestra propia historia, creemos que cualquier persona puede verse reflejada en ella, porque todos hemos vivido momentos en los que una decisión, un encuentro o una oportunidad han cambiado el rumbo de nuestra vida.

Además, para nosotros esta gira tiene un valor muy especial porque Inferencia se preestrenó el pasado mes de abril en el Teatro Ibérico de Lisboa, en Portugal, y las funciones de México serán las primeras que realicemos después de aquel preestreno. Ya vamos conociendo cómo responde el público español a nuestro proyecto, pero ahora tenemos la oportunidad de escuchar la mirada de un público completamente distinto. Sentimos que México era el lugar ideal para, de alguna manera, testar esta obra antes de su estreno oficial en España, que tendrá lugar el próximo 10 de octubre de 2026 en el Centro Cultural Villa de Aledo, el municipio donde comenzó toda nuestra historia. Apenas unas semanas después presentaremos también su versión sinfónica junto a la Banda Municipal de Música del Teatro Barakaldo Antzokia.

Si Mestizaje nace del deseo de acercar el flamenco a quienes aún no lo conocen, Inferencia nace de la necesidad de compartir todo lo que el flamenco nos ha enseñado.

         Víctor, el flamenco es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Desde su experiencia, ¿cómo puede dialogar esta tradición con otras culturas y qué creen que puede aportar este encuentro con el público guerrerense?

Creemos que el flamenco siempre ha dialogado con otras culturas. De hecho, su propia historia es el resultado del encuentro entre diferentes pueblos, tradiciones y formas de entender la música. Precisamente de ahí nace el título de nuestra línea educativa: Mestizaje. Para nosotros no es solo el nombre de un espectáculo, sino una forma de comprender el flamenco y, en realidad, la propia vida. Pensamos que su esencia no está en encerrarse en sí mismo, sino en seguir encontrándose con nuevas realidades sin perder nunca su identidad.

Nos interesa especialmente esa idea porque nuestro trabajo parte precisamente de la investigación sobre las raíces del flamenco y sus conexiones con otras músicas y otras maneras de expresar las emociones. Cuando viajamos no sentimos que llevamos un patrimonio para mostrarlo desde la distancia, sino que vamos a compartirlo y, al mismo tiempo, a aprender de quienes nos reciben.

Estamos convencidos de que Guerrero, y México en general, posee una riqueza cultural inmensa y que ese diálogo será enriquecedor para todos. Ojalá el público encuentre puntos de conexión entre su propia identidad y la nuestra. Al final, el arte habla de emociones universales, y creemos que ahí es donde realmente desaparecen las fronteras y nacen valores como la empatía, la tolerancia o el respeto.

     Ruvén, más allá de esta gira, ¿cuáles son los proyectos que vienen para la compañía y les gustaría regresar a México con nuevas propuestas escénicas?

La verdad es que sentimos que apenas estamos empezando. Durante este primer año hemos trabajado muchísimo para construir unos cimientos sólidos y ahora queremos seguir desarrollando ese camino con calma, sin perder nunca nuestra identidad, sin traicionarnos a nosotros mismos. Nos ilusiona continuar creando nuevos espectáculos, seguir investigando y profundizando en nuestra vocación educativa, porque creemos que la creación, la investigación y la divulgación no pueden entenderse, dentro de nuestro proyecto, por separado.

Uno de los grandes objetivos que nos hemos marcado para el próximo año es empezar a compartir toda la música que llevamos tiempo creando. De hecho, ya tenemos varios proyectos grabados en el estudio que forman parte de ese proceso y que ahora queremos terminar de dar forma para comenzar a publicarlos. Poco a poco, estamos consolidándonos como un dúo que explora un sonido contemporáneo, poniendo el foco en la riqueza de la música instrumental y reivindicando que el flamenco también puede emocionar desde otros lenguajes sonoros. Creemos que todavía queda mucho camino por recorrer en la creación instrumental dentro del flamenco y queremos aportar nuestra mirada a ese recorrido.

Nos interesa especialmente seguir defendiendo un flamenco donde la música instrumental tenga un mayor protagonismo, incorporando nuevas posibilidades expresivas como el fagot flamenco y entendiendo el baile también desde una dimensión musical. Para nosotros, el zapateado, las castañuelas o la propia percusión corporal no son simplemente recursos escénicos; son instrumentos con identidad propia, capaces de dialogar en igualdad con cualquier otro elemento de la composición. Esa ha sido la esencia de nuestro proyecto desde el primer día y es la línea que queremos seguir desarrollando.

Hasta ahora no habíamos encontrado el momento de publicar esa música porque toda nuestra energía estaba centrada en desarrollar nuestras propuestas escénicas y consolidar un proyecto que apenas acaba de cumplir su primer año de vida. Ahora sentimos que ha llegado el momento de dar ese paso. Nos gustaría que nuestra música pudiera acompañar a personas que quizá nunca nos hayan visto en directo y que nuestra forma de entender el flamenco también pudiera viajar a través de las plataformas digitales. Al final, un concierto termina cuando baja el telón, pero una canción puede seguir emocionando y acompañando a alguien durante toda la vida. Precisamente esa forma de entender el flamenco fue la que nos dio nuestro primer gran reconocimiento como compañía, al recibir el Primer Premio del Festival de Jóvenes Talentos Musicales sonARTE de Aledo, un impulso que nos confirmó que el camino que habíamos elegido tenía sentido.

Y, por supuesto, nos encantaría volver a México. Nos gustaría que esta gira fuera el inicio de una relación duradera y no una experiencia aislada. Hemos encontrado un país con una enorme sensibilidad artística y sentimos que todavía tenemos mucho que compartir y, sobre todo, mucho que aprender. Ojalá podamos regresar con nuevas propuestas, colaborar con artistas e instituciones mexicanas y seguir fortaleciendo este puente cultural que apenas acabamos de empezar a construir. Al final, los espectáculos terminan cuando baja el telón, pero las relaciones que nacen gracias al arte pueden durar toda una vida. Ese es, sin duda, nuestro mayor deseo con México.

Más allá del aplauso

     Víctor, ¿qué les gustaría que el público de Guerrero se llevara consigo al salir de sus funciones, más allá del aplauso?

Nos gustaría que salieran con la sensación de haber vivido una experiencia única y auténtica. El aplauso siempre emociona, pero lo que realmente permanece es aquello que sigue acompañándote cuando abandonas el teatro. Ojalá alguien salga con curiosidad por escuchar flamenco por primera vez, otro descubra que un instrumento como el fagot puede emocionarle de una forma inesperada o simplemente que una persona encuentre en nuestro espectáculo una historia con la que sentirse identificada. También nos gustaría que el público entendiera que el flamenco no pertenece únicamente a un lugar geográfico. Es una forma de expresar la alegría, la nostalgia, el amor, la pérdida, la esperanza... emociones que compartimos todas las personas, independientemente del país en el que hayamos nacido.

Si al terminar la función alguien siente que durante una hora hemos conseguido acercar dos culturas que están mucho más unidas de lo que imaginaba, entonces habremos conseguido exactamente lo que buscábamos cuando decidimos emprender esta aventura. Si algo hemos aprendido durante este primer año es que el arte encuentra su verdadero sentido cuando consigue unir a las personas.


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