El dedo acusador de las redes y la justicia selectiva

 

 

El dedo acusador de las redes y la justicia selectiva

El dedo acusador de las redes y la justicia selectiva

 

“Nada extraordinario llega a la vida de los mortales separado de la desgracia”.

- Sófocles -

“El fenómeno de Twitter es por una parte positivo pensemos en China o en Erdogan. Hay quien llega a sostener que Auschwitz no habría sido posible con internet, porque la noticia se habría difundido viralmente. Pero por otra parte, da derecho de palabra a legiones de imbéciles”.

(Universidad de Turín, junio de 2015).

- Umberto Eco -

 

El 2020 sin duda fue excepcional y marcó un parteaguas en la vida de la población mundial que buscó -quiénes tienen los medios- refugio en las redes sociales, las plataformas de entretenimiento y las compras en línea. La sed y hambre de justicia también ha encontrado un campo de acción y adeptos que sin pensarlo tanto, apuntan y jalan el gatillo a la más mínima provocación, las acciones lapidarias virtuales están en pleno auge en medio de una pandemia que parece no tener fin, no en el corto plazo, pese a la aprobación de vacunas que están llegando a nuestro país cada semana.

Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en estos tiempos de necesidad de expresión y de información. En las redes sociales, existe un grupo denominado influencers que se dedican a intentar conducir por determinados senderos, el ánimo y el sentido de la participación de los usuarios, los cuales, más de una vez han sucumbido ante los oscuros intereses de quienes buscan desde jugar una broma hasta quienes pretenden descarrilar proyectos importantes o incluso destruir potenciales enemigos en las diferentes esferas cercanas al poder y los dueños del mismo.

Así, en medio de ese agitado mar, lleno de tiburones, toca al internauta navegar en frágiles barquillos de papel que se humedece en el inevitable consumismo cotidiano, que abre sus enormes fauces para devorar todo y a todos. En este escenario, podemos entender porque una sociedad que cuestiona unas cosas calla en exigir respuesta de otras, bajo argumentos en los cuales han sido aleccionados poco a poco, defendiendo como propios sus intereses y denostando a quienes no piensen de la misma manera o no tengan las mismas prácticas que creemos la verdad única y válida.

Entonces la justicia llega y se estaciona a ver la subasta de los "justicieros" virtuales, esperando a que le den valor a algo por encima de otro mediante botones de like, compartir, me encanta, me enoja o de plano por encuesta directa en un post. Una vez hecho el primer paso, lo que sigue es azuzar a la manada y viralizar la exigencia, así actúa el dedo acusador complementado con la justicia selectiva.

El dedo acusador de las redes y la justicia selectiva

 

Detienen a Rosario Robles, a Cienfuegos, Lozoya, inhabilitan a ex secretaria de cultura federal, pero la justicia y el dedo acusador se achatan y no llegan hasta algunos estados como Guerrero y mucho menos a los municipios como Acapulco. El desastre en materia de cultura a nivel estatal y municipal son increíblemente épicos, desde adeudos múltiples, retraso de años en publicaciones de ganadores de premios, el menosprecio a los artistas locales y un larguísimo etcétera, que son tan vergonzosos como escandalosos. Pese a ello, y, que tal vez el dedo acusador en redes ha señalado -tímida pero constantemente- nada ha ocurrido, la justicia selectiva ha empeñado su aguja en otras latitudes sin atinar a emitir destello a las tierras sureñas.

La batalla entre el estado y municipio por ver quien es menos transparente, usurpador de funciones, negativa a responder y explicar porque no se ha brindado apoyo a los artistas locales y el fracaso del programa del gobierno federal dan cuenta “de que lado masca la iguana”, y sí, masca del otro lado, uno donde la justicia selectiva de la que hablamos tiene punto ciego, y, mientras tanto, los funcionarios se ríen a carcajadas y construyen casas, compran coches, hacen campañas. Sueñan con el castillo de arena en el que se perpetúan en el poder brincando de cargo en cargo. ¿No me cree?, de un vistazo a la de precandidatos y eventualmente candidatos. ¿Le suenan esos nombres y apellidos? Ahora sabe de lo que hablo, en breve estarán a su puerta, al estilo "Hombres de negro" queriendo hacerle olvidar el pasado y decirle una mentira.

Ver la grotesca publicidad de las campañas, con sus candidatos sonrientes, abrazando a todo mundo, me hace pensar que el gatillo del dedo acusador de la memoria, debe estar en un arma encasquillada, no hay otra explicación.

pabloreyes@adncultura.org