Creo que a los aficionados a la música les pasa lo que a los aficionados a los libros (que muchas veces son los mismos), siempre tienen pendiente un disco que oír o un libro que leer. Recuerdo que en alguna ocasión hablando de esto con Taibo I y II, contábamos de “la pila”, la pila de libros que cada uno tenía en su respectiva cabecera porque eran los que “había que leer”, y no acababan nunca